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¿Alguna vez han visto algo tan increíble que desearían que se les hubiera ocurrido primero? Black Swan de Darren Aronofsky, estrenada en 2010, ha sido criticada por sus similitudes con la película anime japonesa Perfect Blue de Satoshi Kon. Ambas películas tratan sobre la disociación de artistas, son del género terror psicológico, y presentan fotografía en común, pero: ¿podríamos decir qué es plagio?
El terror psicológico se diferencia de películas del género terror como el Gore o Slasher debido al enemigo que nuestro protagonista se enfrenta, el cuál es sí mismo. Denominado como “sombra”, el antagonista de las películas de terror psicológico es una entidad que no podemos ver, pero que sigue al personaje como una sombra, sintiendo su presencia.
Este subgénero es clásico en el cine japonés, apareciendo en tanto novelas como thrillers. Perfect Blue se trata de una cantante que decide volverse actriz, tomando un nuevo camino en su carrera, y toda la presión que viene con ello, a la vez que es perseguida por un acosador. Vemos como la protagonista, Mima, pierde la razón a lo largo de la película, poniendo en duda la realidad de la alucinación, recurso utilizado en obras del género, en las que se busca que el espectador dude de lo que ve, siendo esta incerteza la que genera el miedo.
En temática, comparte similitudes con Black Swan de Darren Aronofsky, la película tratándose de una Nina, bailarina de ballet que es seleccionada para protagonizar una nueva rendición de El Lago de los Cines, la presión de la dualidad del personaje que interpreta desencadenado una enfrentación con su propia dualidad, o su “sombra”, que vive en ella.
Ambas son personajes que luchan con la presión de lo que es ser un buen artista y conseguir tener éxito en sus áreas, pero, ¿ambas películas abordan esta temática de la misma manera? En el caso de Black Swan, la “sombra” de la que hemos hablado hasta ahora es la parte oscura de Nina que desbloquea, su propio Cisne Negro, que es quien la lleva a su muerte. Con esta fuerza antagonista, Aronofsky nos dice que el villano está dentro de nosotros, que somos los causantes de nuestra perdición, tema pesimista que ha estado presente en varias de sus obras. En Perfect Blue, Satoshi Kon nos revela que el antagonista resulta ser real, dejando implícito que el enemigo está en las personas que desean verte caer, y si las dejamos, nos volvemos los culpables de nuestros fracasos.
Hacer o no hacer el villano de la historia algo real no cambia nada más en la temática que en el desenlace del personaje, ya que en Black Swan se plantea que Nina era su mismo villano, y enfrentarse a esa dualidad en su interior la termina matando. Ambas películas tratan acerca del artista combatiendo con la presión del éxito, que el protagonista termine victorioso o no, ¿elimina el hecho de que ambas películas tratan de un tema demasiado similar?
Las películas de Darren Aronofsky son rápidas, movidas, exhaustivas. No hay descansos en sus películas. En Black Swan, como espectadores, el proceso por el que pasa Nina durante la película nos cansa, físicamente, como si nosotros escapáramos también de nuestro doble. Algo similar pasa en su película Requiem for a Dream, en la que la sensación de caos y estrés se lleva el protagonismo. Darren Aronofsky busca hacer sufrir a sus personajes, sin dejarlos descansar, mostrando el lado oscuro de la presión, del estrés, reflejando lo que sería ser acorralado por nuestros fracasos y sueños incumplidos. Otra película en lo que ocurre algo similar sería en Mother! (2017) o, en la película hermana de Black Swan, The Wrestler (2008).
Darren Aronofsky, utilizando sus obras como base de referencia, siempre le ha interesado buscar diferentes estructuras narrativas para sus películas, por eso la estructura de Black Swan es curiosa. La película está estructurada como el ballet que la inspira, los personajes siendo espejos de los personajes del ballet, dándole un trasfondo a la obra más allá de lo que se refleja. Siendo el destino de los personajes lo que se presencia en el acto final, cuando el ballet y la realidad se vuelven uno. Con respecto a la estructura, es innegable que Black Swan presenta un desarrollo más complejo y rico en profundidad que Perfect Blue, película que se apoya en la estructura japonesa de cuatro actos llamada Kishōtenketsu, caracterizada por su inicio, desarrollo, giro (en el que se revela algo totalmente inesperado que cambia todo lo conocido) y desenlace. ¿Es en estructura ambas películas comparables? Darren Aronofsky, a pesar de intentar buscar la profundidad en su narrativa, no se aleja de las estructuras clásicas del americano, ni busca sorprender profundamente al espectador como lo hace Satoshi Kon y las narrativas japonesas. Aronofsky busca cansar a su espectador.
Se debe mencionar que es sabido que Darren Aronofsky conoció a Satoshi Kon, y que ha demostrado en varias ocasiones su fascinación no solo por la narrativa japonesa, si no por su estética completa. Como espectadora de cine entusiasta, que consume mucho contenido, he notado que el anime japonés sigue líneas artísticas características de tanto el creador como su género, y que ha logrado pasar a ser un estilo de animación completamente separado y reconocido como tal mundialmente. Perfect Blue a pesar de tener la estructura y la estética de una película anime, también involucra elementos que son identificables para el mundo occidental que hacen a una película llena de cultura también apele a la universalidad. Eso hace en mi parecer las obras de Satoshi Kon más ricas aún en cultura y una búsqueda de conexión con el espectador, casi escribiéndoles a ellos una carta de amor.
Las obras de Darren Aronofsky han sido parte de las grandes películas del cine americano de nuestro siglo, involucrando la estética clásica del terror como los elementos paranormales y las imágenes tétricas, como ya hablando de forma más técnica, las paletas de colores que ya hemos visto en otras películas estadounidenses. Es la involucración de tanto decoraciones de set, como los planos que aluden al cine japonés, específicamente hablando, algo que ya hemos visto en Perfect Blue. Incluso, en Requiem for a Dream, hizo la escena de la bañera de la película de Satoshi Kon plano por plano, Aronofsky luego diciendo que lo había hecho en honor al director.
Y como estos planos, hay muchos en Black Swan, que alimentan la discusión en la que ambas películas se han visto involucradas en los últimos quince años. ¿Es una copia de la otra? Más allá de copia, lo llamaría inspiración, como El Lago de los Cisnes fue la inspiración para el desarrollo de personajes y estructura de la película, y como otras películas de terror como All About Eve y The Fly inspiraron el arte y la fotografía.
La trama es similar cuando la reducimos al mensaje detrás de las obras, pero no lo suficiente para decir que ambas películas manejan el concepto del artista ni de nuestros propios villanos interiores de la misma manera. Se busca decir que Black Swan es una copia de Perfect Blue al pie de la letra, algo que han insistido fanáticos del cine de Satoshi Kon en la última década, pero a mi parecer se carece de la prueba conclusa, y que ambos directores hayan reconocido al otro no es prueba suficiente. Para eso, George Lucas admitiendo que el cine de Akira Kirosawa, famoso director japonés, fue su inspiración para Star Wars caería en el mismo reino de incerteza, pero no es así. Si Black Swan es plagio de Perfect Blue es una opinión que le falta sustento para volverse hecho, pero lo que sí se puede decir es que ambas son ejemplares películas.
En el cine, todas los temas se han abarcado, es como se abarcan lo que define a un autor, y un buen autor es quien sabe reconocer que no es el primero, si no parte de los que vinieron antes, e inspiración para los que vienen después. Más que inspiración o plagio, estamos hablando de la evolución del cine como tal, y como cada película alaba a su predecesor, como abre paso para la siguiente. Black Swan involucra una mezcla de mezclas de diferentes conceptos, movimientos artísticos, cine de diferentes épocas, ballet, música, y sí, cine thriller japonés, para volverse una pieza original. Lo que yo denomino como indudable, es que ambas Black Swan y Perfect Blue son películas creadas por autores que aman el cine, creando obras que nos hacen a nosotros amar el cine también.
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